RECICLADO DE MATERIALES SINTETICOS

 

Los materiales sintéticos, en general derivados del petróleo, han representado para la sociedad un fenomenal avance. Quizá, quienes han tenido la ventaja de nacer en la “era de los plásticos”, tengan la desventaja de no disponer de una perspectiva adecuada para considerar en su verdadera magnitud la dimensión de ese avance.

 

Para quienes por razones de edad, la “baquelita”, la “urea”, la “gutapercha”, la “fibra” y la “micarta” eran algo así como estrellas en un reducido mundo de materiales que excedían lo convencional, este tiempo me fascina y asusta. Me fascina por la interminable y creciente variedad de materiales sintéticos disponibles y me asusta, el despilfarro de recursos no renovables y el pavoroso crecimiento de “lo desechable” . Aunque quizá lo más alarmante sea advertir que lo desechable, representa una tendencia que se extiende a todo.

 

Hasta no hace mucho el vidrio, el papel, la madera y la hojalata, eran los materiales casi exclusivos y excluyentes en la fabricación de envase y otras necesidades habituales. A partir del desarrollo de los plásticos y la no tan valorable importancia asignada al “packashin”, la proporción de materiales sintéticos que rodean a un producto, representa un verdadero desatino.

 

El despilfarro de materiales que componen solo envoltorio, es tan fenomenal y angustiante como simétrico de la violencia de las guerras desplegadas con cualquier excusa, pero en verdad destinadas a controlar el petróleo.

Luis Brunati, “El Paisito, junio 3 de 2007

 

PEQUEÑO VELERO

CONSTRUIDO CON BOTELLAS DESCARTABLES DE GASEOSA

PET - Polietileno Tereftalato

 

Moreno, provincia de Buenos Aires, 1985

Cuando aparecieron las primeras botellas no retornables de gaseosa, me costaba tirarlas. En realidad, me resultaba imposible tirarlas. Tirar el envase a la basura me producía una violencia similar a la que me hubiera producido romper un libro o tirar pan. Poco después me enteré que no era el único a quien le sucedía eso. En casa nunca fuimos de tomar mucha Coca Cola, pero en los cumpleaños de los chicos y las celebraciones otro era el cantar, de manera que en poco tiempo se fueron acumulando más y más botellas. Después de filosofar y arengar largamente sobre lo que vivía como un despilfarro, decidí hacer algo para llamar la atención y hacer escuchar mi protesta. La idea fue utilizar las botellas para construir una embarcación, un pequeño velero con el cual filmar una película e iniciar una campaña en aquel sentido. Como casi siempre, comencé convenciendo a los mas cercanos, para colaborar en el proyecto.

 

Construimos el velerito y realizamos la filmación, pero otras prioridades hicieron que la película nunca llegara al estreno. La pretendida campaña se limitó a nuestros hijos, familiares y amigos.

 

Las fotografías que siguen son fotogramas de aquel corto.

Los materiales utilizados fueron caña, cuerdas de nylon, alambre y botellas descartables de Coca Cola.

El lugar de navegación, la laguna “La Tigra” en Roque Perez.

Luego del rodaje, la pequeña embarcación fue utilizada a modo de bote por la gente del lugar para en la laguna. Su vida útil fue muy prolongada.

 

CANOA REALIZADA CON CAÑAS Y UN MANTEL DE NYLON

 

Ruca Choroy, provincia de Neuquén, enero de 1995

 

Durante la llamada “Campaña del Desierto” encabezada por Julio A Roca, el pueblo Araucano fue despojado de sus territorios y arrinconado en la precordillera. En Ruca Choroy, “Casa de Loros” en lengua mapuche sobrevive en condiciones difíciles parte de la nación Mapuche. Conocimos esa historia en los años ´70, cuando proyectábamos cine en los barrios más postergados de Merlo y Moreno. Los títulos eran los típicos de ese tiempo “Operación masacre”, “Quebracho”, “La hora de los hornos” y entre ellos el deslumbrante material de Jorge Prelorán: “Hermogenes Cayo”, “Cochengo Miranda” y “Araucanos de Ruca Choroy” entre otras. Muchos de nosotros acunamos durante años el deseo de conocer ese lugar y su gente. En 1995 concretamos aquella intención gracias a “La Tribu”(*)

 

Durante la segunda quincena de enero de 1995 acampamos junto al lago de Ruca Choroy, conocimos las difíciles condiciones y forma de vida que llevan los Mapuches en el lugar.

El lago de Rucha Choroy es por su aspecto natural, un típico lago del sur pero tiene algunas características particulares, entre ellas que uno se puede bañar por que la tempera de sus aguas son mucho más calidas que los demás lagos del sur.

Pasados los primeros días se me ocurrió construir una canoa para navegar el lago, de modo que pedimos autorización al guarda parques. El permiso fue concedido con bajo la condición de que la embarcación quedara para la comunidad.

Los materiales utilizados fueron 25 cañas de cohigüe, alambre de fardo y un mantel de nylon que cedió Eleonora, (Eleonora Baffigi, pionera del Proyecto Delta) . Utilizando botellas descartables de gaseosa y cuerdas construimos los correspondientes salvavidas para los tripulantes (dos si eran mayores y tres si se incluía un chico.

*) “La Tribu” fue un espacio ideado por Queto (Enrique Brunati) y sostenido por Clari (Clara Segesdi), Daniel Sanchez y Quima, Buby Lucero y Mirta Alfaro, Chicha y Pajaro Roman, Roberto Díaz y muchos otros amigos y compañeros. La Tribu arrancó con la estructura típica de un campamento de parroquia, pero realizando un campamento familiar en Bariloche del que participamos tres de los hermanos Brunati, Queto, Maria Teresa y yo cada uno con sus respectivas familias. La experiencia fue tan buena que al año siguiente se extendió a nuestros amigos cercanos. Año a año el emprendimiento se fue ampliando en número, estructura y posibilidades. Durante 11 años, en la segunda quincena de enero recorrimos el país en carpa. Desde Salta y Jujuy hasta el glaciar Perito Moreno, fueron posibles gracias a la estructura de un campamento para el cual construimos un salón comedor, baños, duchas con agua caliente, cocina, mesas, generador de energía y todo lo necesario para acampar donde fuera. Durante 11 años entre 50 y 105 personas el colectivo “La Tribu” hizo posible una empresa que hubiera sido muy difícil de otro modo.

La tribu en Ruca Choroi

 

 

“EL BOTEYERO”

Embarcación realizada con materiales desechados

 

“El Paisito”, isla del Proyecto Delta, abril de 2006.

 

A esta altura de los acontecimientos, los envases descartables no conmueven a nadie. Este invierno comenzó a escasear el gas y los combustibles líquidos, pero si no fuera por los cartoneros viviríamos en medio de una inundación de envases descartables, telgopor, bolsitas de nylon y otros sintéticos.

En esta oportunidad la idea fue construir una embarcación de cierta importancia. Pensé en un casco multiuso, movido a remos, motor o vela. Desde un punto de vista náutico, pretender esa diversidad de una embarcación no resulta conveniente, pero nuestro objetivo en este, como otros emprendimientos de reciclado fue además de la utilidad, un modo protesta.

 

Las dimensiones elegidas se aproximan a las de un velero de la clase Snaip.

Para su construcción utilizamos botellas descartables de gaseosas (la mayoría de 2.250 centímetros cúbicos), telgopor (poliestireno expandido) proveniente de embalaje de electrodomesticos y madera de saligna proveniente de pallets o tarimas descartados y tablas de encofrado. Los materiales nuevos fueron tornillos de bronce para madera, tornillos de acero inoxidable, clavos de cobre, film de nylon y cola náutica.

 

Metodo para cerrar las botellas, con presión

Los primeros envases descartables eran mucho más duros que los de hoy. Se utilizaba para su fabricación un material de mayor espesor, por lo tanto en la primer experiencia, era suficiente tapar bien la botella para soportar el peso de la embarcación, la tripulación y la presión del agua. Con el correr del tiempo los materiales utilizados fueron cada vez más delgados, por lo tanto para impedir que la botella actuales se deforme con el peso fue necesario pensar en cerrarla con presión en su interior.

 

Para resolver este problema ensaye dos métodos. El más simple de los dos, aunque no el que genera mayor presión interior, resulta seguro, económico, no requiere manipulación de productos químicos y cumple bien su cometido. Consiste en colocar la botella de gaseosa vacía y destapada en el freezer durante 4 o 5 minutos. Mientras transcurre ese tiempo, se toma la tapita y se la pinta interiormente con esmalte sintético o si se desea mayor seguridad con pintura epoxi. Luego se retira la botella del freezer y se tapa con fuerza e inmediatamente. Al ir tomando temperatura ambiente, el aire interior de la botella se dilata proporcionando suficiente presión interior.

 

Cinco consejos y una nota importante:

 

  • Utilizar solo botellas que se encuentren en perfecto estado.
  • Eliminar todo resto de líquido.
  • Retirar la etiqueta y el arito de la tapa que suele quedar retenido en el pico de algunas botellas. En otras botellas, el arito de seguridad queda adherido a la tapa, es mejor retirarlo con un cutre o cuchillo.
  • Cerrar cada botella con su propia tapa. No todas las roscas son identicas.
  • Una vez ensayado el método, colocar en el frezzer todas las botellas que quepan. Eso sí, retirar una por vez para cerrar y reducir al mínimo el tiempo de apertura del freezer para mantener la temperatura lo más bajo posible.

 

NOTA IMPORTANTE: La construcción de un bote de botellas no se reduce a cerrar las botellas con presión. Los buenos resultados involucran todo el proceso de construcción, el manejo de las técnicas apropiadas y responsabilidad en todo el trámite que va desde los planes iniciales hasta la construcción, botadura y utilización de la embarcación, elementos de seguridad y el carne de habilitación náutica requeridos por Prefectura. Así mismo, se deja constancia que en ningún caso la información detallada no lleva por objeto promover la fabricación de embarcaciones similares, deslindando toda responsabilidad en cuanto a la utilización de la misma.

 

 

MOLIENDA DE TELGOPOR (POLIESTIRENO EXPANDIDO)

UTILIZADO COMO AISLANTE TERMICO

A principio de 2006 Silvina Servedio y Juan Brunati debían comenzaron a realizar el aislamiento de las paredes de su casa construida con dos vagones de tren. Los vagones son del tipo de carga, es decir vagón metálico, por lo tanto el aislamiento tiene una importancia relevante y decidieron realizarlo con una mezcla de telgopor y 10% de cemento. Realizaron los primeros ensayos, utilizando el telgopor en esferas que se comercializa, pero con la idea de reemplazarlo por una molienda casera realizada a partir del telgopor desechado que se utiliza para proteger embalajes de electrodomesticos, computadoras, etc.

La molienda se realizó con un molino experimental confeccionado un motor eléctrico de ¼ de HP y 1450 RPM, un cilindro de madera y clavos y una tolva de chapa.

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